
La influencia que los medios de comunicación tienen en la sociedad actual es de tal magnitud, que han cambiado nuestra forma de vida y se han convertido en verdaderos competidores de la familia y la escuela en la formación y educación de los niños, y de forma especial en los adolescentes. Podemos decir que las tecnologías de la información y la comunicación han llegado a ocupar un papel central en la vida diaria de niños y adolescentes fundamentalmente.
Pero al mismo ritmo que aumenta el consumo de estos dispositivos aumentan los problemas de uso intensivo y adicción a los mismos; y en un porcentaje muy importante se trata de usuarios muy jóvenes. Sin embargo, en la actualidad hay pocos estudios sobre su uso en adolescentes y menos aún sobre la relación entre la utilización del móvil y los comportamientos peligrosos para la salud.
Es importante señalar que la intensidad de uso de por ejemplo del móvil entre los niños y adolescentes que está relacionada con la cultura familiar. Ya los padres pueden fomentar el manejo del mismo entre sus hijos debido a que éste les ofrece seguridad y una forma de supervisarles cuando están fuera de la casa. En una encuesta realizada en Madrid el 20% de los encuestados dependían de sus teléfonos móviles, estando esta dependencia estrechamente asociada al uso intensivo de los mismos.
Un enfoque preventivo, basado en la familia y la medicina para evitar el uso intensivo del teléfono móvil, debería aplicarse a los adolescentes. Las recomendaciones para el uso responsable de estos aparatos incluyen proporcionar el móvil a los jóvenes a una edad en la que tengan criterio correcto para su uso, utilizar tarjeta de prepago mejor que contrato para ayudar a los jóvenes a limitar y controlar los gastos, enseñarles a desconectar sus teléfonos en lugares inapropiados como en las consultas médicas, y prohibir a los estudiantes que lo lleven a la escuela.
Desde que nacen la mayoría de los niños son controlados "con lupa" por sus padres. Están instruidos para no hablar con personas extrañas, y todo lo que juegan, lo que ven en la televisión, lo que comen, está controlado. Como cualquier otro medio de comunicación, Internet es una herramienta que tiene sus pros y sus contras, es decir, cosas buenas y malas. Pero es inevitable que los niños accedan a la Red. Es parte de su desarrollo social y educativo. La conexión proporciona recursos como noticias, bibliotecas, materiales formativo y educacional de valor, además de servicios de diversión y de comunicación de gran utilidad para los niños, sin que ellos tengan que desplazarse. Es muy cómodo, pero muchas veces esta practicidad cobra factura.
Todo este mundo virtual, inmediato y fascinante puede generar a un niño compulsivo, nervioso, y adicto, si no existen límites y una supervisión adulta. Además, no se puede menospreciar los accesos que hagan los niños. En la red también se puede encontrar contenidos y materiales gráficos no aptos a los niños. Sexo, violencia, drogas… Por ello, es necesario que alertemos a nuestros hijos acerca de estos peligros y limitemos sus accesos, de algún modo.
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